Expertos advierten que la estética no debe seguir tendencias de TikTok, sino criterios médicos personalizados

Por: Rodrigo Pujol Del Toro
La era de los filtros, los reels y los estándares de belleza hiperangulados ha convertido a la bichectomía estética en uno de los procedimientos más solicitados en consultorios de América Latina y Estados Unidos. Pero detrás de las mejillas hundidas y los contornos marcados que dominan redes sociales, existe una advertencia clara: no todo lo que es tendencia es adecuado para todos.
Desde Miami, el profesor y especialista en estética avanzada, el Dr. Eduardo Cardona, lanza un llamado contundente: “Es un tratamiento válido, siempre y cuando esté bien indicado”.
La bichectomía consiste en la resección parcial de las bolas de Bichat, estructuras de grasa profunda ubicadas en las mejillas. No es un procedimiento nuevo ni inherentemente negativo. En pacientes jóvenes, con rostro redondeado, buena calidad de piel y sin flacidez, puede aportar armonía facial y definición.
El problema surge cuando se realiza por moda.
Cuando la tendencia supera al criterio clínico
El auge del procedimiento en redes sociales ha provocado que personas con rostros naturalmente delgados, estructuras óseas marcadas o signos iniciales de envejecimiento se sometan a la cirugía sin ser candidatos adecuados.
“El problema surge cuando se realiza por moda y no por indicación médica, respondiendo a tendencias virales más que a criterios clínicos”, enfatiza el creador de The Cardona Method®️.
Las consecuencias, advierte, no siempre son inmediatas. Muchas veces aparecen con el paso de los años.
El riesgo oculto detrás del rostro angulado
Entre las complicaciones asociadas a una mala indicación o a una resección excesiva se encuentran:
• Hundimiento prematuro del tercio medio del rostro
• Apariencia envejecida o demacrada con el tiempo
• Asimetrías faciales
• Lesión del nervio bucal
• Daño del conducto de Stensen (glándula parótida)
• Pérdida de soporte facial irreversible
La grasa bucal no es un “exceso” decorativo; cumple una función estructural y protectora, especialmente a largo plazo. Su eliminación indiscriminada puede acelerar los signos de envejecimiento facial.
En una industria que durante años apostó por “quitar volumen”, la estética contemporánea está cambiando el discurso: hoy se habla de preservar, equilibrar y personalizar.
La nueva estética: menos moda, más diagnóstico
La medicina estética moderna avanza hacia un enfoque conservador que prioriza la calidad de piel, la armonía natural y el mantenimiento del soporte facial. En este contexto, la educación del paciente se vuelve clave.
“Un buen resultado estético no sigue modas, sigue indicaciones médicas”, recuerda el Dr. Cardona.
La responsabilidad, insiste, es compartida. Profesionales y pacientes deben evaluar con información, analizar riesgos y decidir con criterio clínico, no con filtros de Instagram.
En tiempos donde la viralidad define tendencias en cuestión de días, la belleza responsable exige algo que no se puede acelerar: diagnóstico médico, ética profesional y visión a largo plazo.
Porque un rostro es para toda la vida. No para una tendencia.
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